El poema nació allí...Con todos los espejos batiéndose.

*Con todos los espejos batiéndose.

Diego Abreu.

Ediciones Awen.

Maracaibo. Venezuela, 2021.

 (29) pp.

 

 

Norys Saavedra Sánchez

 

     El poema se ve en el espejo, se palpa el cuerpo, la cicatriz, la hendidura; en un órgano vivo que mañana podría fenecer. Pero como todo organismo vivo: nace, se reproduce y muere... quizá, esto solo lo sabe el poeta, que también se mira en el espejo y ve que la palabra y él se reescriben; sus imágenes cambian, no hay nada eterno, vuelve a mirarse Con todos los espejos batiéndose. Diego Abreu, joven poeta venezolano (Maracaibo, 1996) nos presenta la plaquette Con todos los espejos batiéndose, textos que se transforman subversivamente y no le tienen miedo al riesgo en el lenguaje.

    La palabra espejo proviene del latín speculum, es un objeto que a lo largo de la historia ha sido parte del uso cotidiano, la capacidad de reflejar los cuerpos, ha sido todo un tema del imaginario humano. Jorge Luis Borges refiere en el relato Tlön, Uqbar, Orbis Tertius (1956): «... El texto de la enciclopediadecía: Para uno de esos gnósticos, el visible universo era una ilusión o (más precisamente) un sofisma. Los espejos y la paternidad son abominables (mirrors and fatherhood are abominable) porque lo multiplican y lo divulgan.» (p.10). Borges entonces refiere en este relato que el espejo multiplica a las personas y me atrevería a decir que desdobla lo que somos. La plaquette de Diego Abreu nos llama poderosamente la atención en su título, pues esa referencia a los espejos nos va indicando una confluencia, la reproducción de las imágenes, la contemplación al escudriñar el entorno, la realidad que puede engañar y acertar. Hay varios que se ven, se multiplican, en los espejos, uno se va conociendo, queriendo, refutando, buscando. En este caso el joven poeta como autor, vive el proceso en una búsqueda. Estos textos hablan de su búsqueda.


Monolito

«...Para satisfacer mi propio morbo me conté a mí mismo en un

centenar de espejos                                       Espejos retrógrados

girando especialmente para la ocasión

Fue entonces que comencé a pedir favores

                                                                          Enumérame

                                      Enumérame dos veces

Enumérame de nuevo por favor

                 etc.…» (p.10).


     El autor demuestra una estética muy personal, no banal, sino de transformaciones en movimiento, el lenguaje oscila por ese camino, desde los nombres de los poemas, como en ese ritmo de acordes rocanroleros. Y es que Diego Abreu es un artista inquieto desde su experiencia como músico, hasta su búsqueda como artista visual y en la inquietud por el lenguaje.

     Con todos los espejos batiéndose fluctúa en espacio y acciones como piezas en constante rítmica, dónde el autor está allí, manejando la nave, entre turbulencias y alturas que van subiendo, bajando, obviamente que su travesía como artista polifacético tiene un peso reiterado en lo que escribe.

     Uno de los primeros elementos que nos permite ver el poeta en esta obra, es la rebeldía, ya sea generacional o en una actitud que asume ante el hecho creativo y en consecuencia plasma en sus obras. De entrada, esta obra posee la cualidad de los acordes de la música, fácilmente se podría estar bajo un incesante ritmo de guitarra eléctrica, o ritmos experimentales. En mi subjetividad me recuerda los acordes del Rock, y esto podría variar según el lector, sin embargo aquel sentimiento por los ritmos me rodea y llega la alegoría con algunos fragmentos, por ejemplo en:


La palabra inmóvil Pt. 1

«...Desde las bestias se oyen pronombres inactivos temerosos

                    un letargo en el vaho de la juventud

Un recurrir al no saber escribir en los ordenadores viejos del colegio

                                                        la palabra intransitoria

Todo lo que pienso arruina el hecho de vivir vivir vivir vivir vivir

Serpiente | desde el altar me trajiste hasta los aparatos de la soledad

a convivir con un cultivo de voces y otros seres cautivos...» (p.7)


    Me atrevo a realizar una similitud con los poemas de Diego Abreu, mientras leo  un libro póstumo del desaparecido líder de la Banda Nirvana, Kurt Cobain, y encuentro lo siguiente en sus Diarios (2002): «...Las pestañas y las cejas se me rizan y empiezan a derretirse, despidiendo un olor a vello quemado insoportable y a través de la transparencia roja de la luz en mis párpados veo un primer plano de células sanguíneas que se mueven al mover los ojos de un lado al otro, como en las secuencias de un documental sobre amebas y plancton, como ver formas de vida en movimiento...» (p.16). Una esencia parecida entre esos tantos jóvenes que se interpelan sobre el devenir de la existencia, porque se es parte de ese movimiento, que puede ser incertidumbre y también pasión, de forma contradictoria, hay un aquí y ahora, una pasión que pocos entienden cuando el artista joven expone su mundo.

    Un segundo elemento en Con todos los espejos batiéndose es la dinámica simbólica, los referentes a la sociedad actual, y es que vivimos en una estimulación de los sentidos e imágenes a cada segundo y el autor lo experimenta, lo sabe y le permite la reflexión, en su escritura leemos:


24

«...Se te repiten los anuncios como un sistema de deshechos visuales

Argumentos genéricos | todos apilados | un suceso que no pasa porque sí

hay cierto slang tras el televisor


Verás


Todos los poetas mueren al final de la historia

Es casi un final antagónico por matar al mundo

y deslenguar lo trabado del lenguaje.» (p.25)


     Y es que los poetas experimentan sus inquietudes de una u otra forma, en épocas no tan distantes, hay cuestionamientos colectivos. Así lo expresa el poeta español Jorge Riechman en: No tiene doble fondo (2013). «4. Imágenes persiguen a imágenes que persiguen a imágenes. El espesor de las pantallas de televisión disminuye constantemente, su brillo y superficie aumentan, el prisionero olvida que alguna vez deseó escapar...» (p.40).

     Hay un tercer elemento que nombrar. Ese sentido de pertenencia, en lo regional, de saberse parte de un ámbito que lo marca, quizá la escritura del autor no sería la misma de vivir en la selva amazónica o en las cumbres andinas. Con esto no quiero decir que el autor cae en el regionalismo, pero sin duda su proceso creativo es influido por su entorno, su vivencia, los colores, la música, esa vitalidad de formas e intensidad de su lar natal. El autor nacido en Maracaibo asume su travesía.


Tower of our tuning

«Abril 30       año desconocido

Maracaibo rechina en el centro de la noche


hay quienes                               | despiertan la estación

                 destripan la paciencia de las calles


un constante olvidar qué hay que decir


especulatoria trashumancia


ahora caótico souvenir


Desplegando

             mensaje celestial

                                de

                                 lúmenes

                                                    —notas musicales

Entonces me eché liviano al suelo

                     oí cómo se tensaban las cuerdas

creí atestiguar hondas revelaciones...» (p.12).


     Si la ciudad donde habita el poeta le da esas revelaciones, digamos que ese mismo espíritu de las urbes petroleras ha tocado a otro poeta, salvando las distancias y refiero más allá de comparar, a como los ámbitos socio culturales de la ciudad-petróleo se yerguen y se cruzan de manera diferente en ambos autores. Carlos Contramaestre en El gas-plant saluda a la metrópoli (1977): «...Tengo los planos de la miseria/ piso diariamente los perros en las autopistas/ me entierro en las urnitas de Cabimas-Zamuro/Bebo con los muertos del mercado/amanezco iluminado en los ojos de los peces/saludo al barbero del malecón oloroso a betún/tocó las inmundicias de la ciudad y del lago...» (p.26).

     Estos elementos y otros más diversos se encuentran en este trabajo. Con todos los espejos batiéndose reúne esos flashes, lo pulsátil, movimientos del texto, rítmica. El autor maneja habilidades para nombrar sus poemas, valga la redundancia, sus títulos también son poesía y collage: La palabra inmóvil Pt.1, 3 Cicadas, Anágnorisis, Ti ho aspettato, Enluciferado. Dan forma a cada espacio-temporal del poema.

     El lenguaje del autor reitera las posibilidades para develar su voz en otras, sus imágenes, los Diegos. Más allá del espejo...es una primera imagen. Podemos ver una diatriba en su historial personal, algunas situaciones, disoluciones, crisis existenciales plasmadas en estos textos. Es allí donde la metáfora y poema van hilando la trama, con cuidado, pero con riesgo en la creación. Su arte es la combinatoria de su propio mundo. El que nos ofrece en esta plaquette, pero ese mundo está conectado a nuestros propios modos de sentir; una de las cosas misteriosas y más interesantes de la poesía.

     La plaquette la encabeza un verso de Vicente Gerbasi, el gran poeta venezolano. También el autor hace un guiño en sus poemas a Yolanda Pantin y al genial escritor peruano Mario Montalbetti, lo que suma al poeta la cualidad de ser un buen lector, cualidad necesaria y vital para los poetas jóvenes. La portada es un collage con la figura del poeta chino Li Po; de quién cuentan que se enamoró de la luna, un día estando en un bote, quiso abrazar el reflejo de su imagen y se ahogó. El autor juega con el contexto de esta leyenda, añadiendo su imaginario, generando la portada original de la plaquette, quizá como una alegoría simbólica.

     Diego Abreu entonces nos demuestra un estilo propio, una sintaxis auténtica en sus planteamientos, la sinceridad entre lo escrito y su Ser. Claro que está en una búsqueda que no ha finalizado, pero, en esa búsqueda hay profundidad y sabiduria ante sus experiencias. Evidenciando disciplina, densidad e identidad propia, por lo que no dudo vaya en constante crecimiento y como el buen vino, ofrezca su mejor sabor y valía a medida que pase el tiempo; y el símil del vino vale para el autor  que ya de por sídestaca con una voz poderosa en el ámbito de los jóvenes poetas de Venezuela.

     La lectura de la obra Con todos los espejos batiéndose nos invita a profundizar más, en la poética del autor. Un Diego que se reencarna en estos versos con irreverencia. Pero al final, el lector decide qué imagen mirar en el espejo...


25

«Con todos los espejos batiéndose

alguna trama al final del libro

ver en el reflejo una forma

que se asemeje al fuego secreto

al silencio en las reencarnaciones

al susurro de una abuela al final del día


La carnada del dios anímico al fondo del bolsillo


Se despierta el espíritu todo inquieto

con todos los espejos batiéndose...» (p.26).

 

*Con todos los espejos batiéndose, es una Plaquette que forma parte de la colección Eclipse de Poesía, Ediciones Awen, consta de 29 páginas y 25 poemas. La portada fue diseñada por Diego Abreu. Se encuentra descargable en formato digital en la página de Ediciones Awen.


Referencias

Abreu, Diego (2021) Con todos los espejos batiéndose. Maracaibo. Venezuela: Ediciones Awen (Colección Eclipse de Poesía).

Borges, Jorge Luis (1956) Ficciones. Buenos Aires. Argentina: Emece Editores.

Contramaestre, Carlos (2007) Antología poética. Caracas. Venezuela: Monte Ávila Editores Latinoamericana (Colección Altazor).

Cobain, Kurt (2002). Diarios 1988-1994. S/N. Usa: Titibillus.

Riechmann, Jorge (2013) Entreser, Poesía reunida (1993-2007). Caracas. Venezuela: Monte Ávila Editores (Colección Altazor).


El reflejo de la quemada bombilla( fotobook Norys Saavedra)


Diego Abreu 


Maracaibo, Venezuela (996) es un músico, escritor y artista visual. Autor de los libros “Elemental en la Praxis” (La Casa Andrógina, 2020) y “Con todos los espejos batiéndose” (Ediciones AWEN, 2021), así como creador de la serie de collages que ilustran las portadas de la temporada 2020-2021 de Ediciones AWEN. Fue seleccionado por Ediciones AWEN en el certamen Eclipse de Poesía y obtuvo el segundo lugar en el Primer Slam Poético de Maracaibo “Tapa el sol con un dedo”. Algunos textos suyos han sido publicados en páginas como Liberoamérica, Elipsis, Poemas Sin Casa y Revista Pruka, también fue entrevistado por la revista Engarce y ha sido invitado dentro del apartado visual en la revista POESÍA.