Mediodía

    La sequía no dejó una sola gota de agua.Él caminaba muy despacio, se sentía agotado. El calor era sofocante. El sudor le corría por el cuerpo. Se sentía pesado, como si algo en él estuviese desposeído. Algo se había ido, pero él no se fijó, estaba tan cansado que no llegó a ver su ausencia. Las calles empedradas ardían. Las casas coloniales se evaporaban. Él era el único habitante del lugar. Se acostumbró de a poco a la soledad. Después de aquella hambruna, todos los habitantes, los pocos que quedaban, se fueron de esas tierras. Él decidió quedarse. No tenía a nadie y nadie lo esperaba. Se construyó una vida de pequeñas soledades. Se acostumbró a la brisa apacible y caliente, al crujir de los pisos de madera, al silbido de las ventanas y las puertas al abrirlas. A veces escuchaba voces. Quería escuchar voces. Imaginaba escenarios, personas, monstruos. Pero ese día, él caminaba despacio. Algo en él pesaba mucho, tal vez su carne, tal vez sus huesos, tal vez su conciencia. Se desplomó en el suelo. Ya no podía caminar. Justo en ese momento, algo pasó tras él. Se sorprendió, nadie más podía recorrer aquellas calles. Se levantó lo más rápido que pudo. Trató de divisar algo, alguien en aquel lugar desolado. Caminó aún más despacio. Y esa presencia avanzó una calle. Era extraño, nadie podía estar. Se sintió perturbado. Siguió caminando, esta vez más rápido. Avanzó. Y eso parecía inalcanzable. El resplandor lo cegaba. Estaba confundido. Era él y algo más, pero ¿qué podía ser? Le faltaba algo. Sus ojos penetraron el suelo. Se quedó petrificado. Se desplomó en las piedras hirvientes, como si su sombra hubiese disparado una bala certera. Él la sintió acostarse a su lado y volvieron a ser uno bajo el sol fulminante del mediodía. 



Daniela Campos Atienzo


 (Coro-Falcón, Venezuela, 1987). Candidata a doctora en Letras en la Universidad Estadual de Londrina (UEL), Brasil, por medio del programa de becas de la OEA y con la orientación de la Dra. Maria Carolina de Godoy. Realizó la Maestría en Literatura Iberoamericana en la Universidad de Los Andes (ULA), Mérida-Venezuela (2017), siendo becaria académica y con la tutoría de la Dra. Eleonora Cróquer. Licenciada en Educación, mención Lengua, literatura y latín en la UNEFM, Falcón-Venezuela (2009), con la Dra. Maylén Sosa como tutora. Publicó el libro Trampas de la escritura. Caso: Alfonsina Storni (2018), por la editorial Académica Española. Pertenece al grupo editorial de la revista Estação Literária de la UEL y también al Grupo de Pesquisa de Literatura Afro-Brasileira (GPLAB), de la misma universidad. Forma parte de la Cátedra Libre de Literatura “Agustín García” (UNEFM). Fue profesora adjunta de la ULA, Mérida-Venezuela (2016-2018), en la Facultad de Arte y Diseño Gráfico. Tiene diversas publicaciones en revistas de crítica literaria nacionales e internacionales, así como capítulos de libros. Publicó un conjunto de textos poéticos titulado Canto de pájaros idos (2019) en la revista Jirau Poético en Brasil.