En el ritual de búsqueda y captura: entrevista a Eloy Pérez

 

Por: John González

  

     Un amigo me comentó que las ciudades suelen ser hipócritas: muestran un rostro lindo a sus visitantes, aún cuando sus calles reflejan acontecimientos extraordinarios y terribles. Pueden aturdir hasta al más áspero de los transeúntes, mientras esconde de sus fauces voraces al más inocente. Sí, las ciudades son complejas. Sin embargo, esto no significa que no pueda haber belleza en ellas. Eloy Pérez (República Dominicana, 1962) sabe extraer esa belleza oculta en los rostros, las calles, los edificios, las penurias de los que van y vienen entre la selva, a veces inhóspita, de concreto y acero. Él se desplaza con su cámara, de aquí para allá, haciendo ese ritual infinito de risa y entrega entre el que posa ante una cámara dormida y el que captura lo indomable del ser. Hablemos con él a ver qué aprenderemos sobre nosotros mismos. 

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John González: Tengo el honor de conocerte desde hace un tiempo y sé cómo es tu trabajo, no solo literario, sino también en fotografía. Por ese motivo, quiero comenzar desde lo más elemental: ¿Cómo iniciaste en la fotografía urbana?

 

Eloy Pérez: Cuando empecé a estudiar fotografía, mis prácticas fueron en la ciudad, y aunque realizaba fotos de paisajes, siempre me llamaron más la atención lo urbano, sobre todo la gente de la calle, me encanta fotografiar a las personas caminando, durmiendo, haciendo sus quehaceres, etc.

 


J. G: La fotografía es como un espejo: refleja lo que el fotógrafo puede ver en la persona, pero que la persona no puede ver. ¿Cuál es el método que empleas para captar aquello que las personas desconocen de sí mismas?

 

E. P: A veces la gente realiza las cosas mecánicamente, pero cuando las observo, noto en sus expresiones una historia que contar, entonces obturo mi cámara para plasmarlo.

 


J. G: He quedado cautivado con algunos de los cuentos que has escrito y no dejo de preguntarme si alguno de tus textos ha nacido de alguna fotografía que hayas tomado. ¿Ha sido así?

 

E. P: Sí. Después de haber estudiado contigo en un taller de literatura creativa donde nos enseñaste un ejercicio para escribir una historia en función de una imagen. Luego de esto empecé a ver mis fotos desde otra perspectiva, e incluso una foto de una niña en una zona rural me inspiró a realizar un cuento sobre el matrimonio infantil.

 


J. G: El artista tiene muchas formas. El fotógrafo, como artista, también puede mimetizarse con su entorno para captar la mejor de las imágenes. ¿Qué te motiva de la ciudad al momento de fotografiar?

 

E. P: Camino por las calles, observando los escenarios, las personas, animales, casas. Cuando veo una escena que me dice algo, entonces apunto mi lente sobre eso e inicio el ritual de buscar el ángulo que me refleje ese mensaje.

 


J. G: Constantemente nos vemos muchas veces influenciados por otro artista. ¿Hay algún fotógrafo que admires? ¿Hay algún consejo que puedas darle a los jóvenes fotógrafos?

 

E. P: No tengo influencia de otros artistas. Admiro a los grandes maestros, pero soy de los que cree en la creatividad y pienso que el arte no se aprende. El artista tiene esa chispa interna que la va desarrollado con las prácticas y con el conocimiento que tienen las aulas.

 


A los nuevos fotógrafos solo les digo que la única manera de ser grandes profesionales es con las prácticas constantes y con el desarrollo profesional de su área.

 


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     A diferencia de otras veces, hoy no hay ruido. Los cláxones han dejado de aullar. Los vendedores recogen la derrota del día y la esperanza de mañana. El autobús está lleno de rostros misteriosos, algunos ausentes. Los perros entonan una última canción. La ciudad entra en su crepúsculo lejano. Yo sigo escribiendo estás últimas palabras, mientras observo cómo, poco a poco, la ciudad se queda dormida como quien se enamora por primera vez. Sé que, al refugiarme en las fotografías de Eloy, también yo podré dormir en paz, junto con una ciudad que me abriga en el amparo de su beldad escondida.


Galería Fotográfica:















Eloy Pérez


República Dominicana, 1962. No hubo cámara que fotografiara su nacimiento, pero el destino final era otro pues, a mitad de su carrera de Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la asignatura de Fotografía lo enamora de tal forma que han pasado 31 años y esta es la hora que su fiel cámara fotográfica todavía le acompaña. En el 2004 ingresa como docente en el área de fotografía en el Infotep y esto lo acaba de enamorarse más de su pasión por la fotografía.
Eloy Pérez ha sabido dividir la fotografía como trabajo y como arte, concursando en algunos certámenes de fotografía y obteniendo premios y menciones en ocho diferentes concursos fotográficos, tales como: Primer lugar en el concurso del grupo fotográfico Photobox, tercer lugar en el concurso Momento Temerarios que realizó Rehabilitación (2014), Mención de honor en Fundación Global y Democracia, y el Primer lugar en 2019 y segundo lugar en 2020 en el concurso de Arte y literatura del Banco Central de la República Dominicana.


Fotografía de portada: Eloy Pérez